Creando nexos y oportunidades

El pasado mes de agosto, el proyecto de Hermanas Oblatas de Ibagué (Colombia) recibía una nueva voluntaria española para realizar una estancia de un mes en el proyecto, lo cual pudo llevarse a cabo gracias al convenio que la Fundación firmó este mismo año con la Universidad de Cádiz (España).


Esta colaboración se desarrolla dentro del Plan propio de la Oficina de Cooperación Internacional, con el objeto de realizar tareas de voluntariado o misiones de identificación (MI) de proyectos de CSV (Código de Verificación Segura) y cooperación universitaria al desarrollo para contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles de Naciones Unidas. La pretensión es que estas oportunidades sigan dándose los siguientes años para que así más alumnas, personal de administración o personal docente y/o investigador puedan tener la oportunidad de futuras movilidades de cooperación al desarrollo y de voluntariado internacional en alguno de los proyectos que la Fundación apoya.


Para seleccionar a la persona voluntaria participó el equipo del departamento encargado de este plan de la Universidad de Cádiz y la Fundación. Una vez seleccionada se realizó una reunión virtual entre las cuatro partes: Fundación, Universidad de Cádiz, Centro Madre Antonia (proyecto de Ibagué, Colombia) y Mª Victoria, la voluntaria seleccionada este año 2022 previa al viaje, para conocerse personalmente y ayudar a situar el trabajo que se desarrollaría durante ese mes.


Estamos realmente entusiasmadas por los resultados, pues tanto por parte del CMA como por Mª Victoria, la persona voluntaria, nos han informado sobre el enriquecimiento y la buena experiencia que todas han tenido. Ha sido sin duda un voluntariado profesionalizado, donde ha habido una influencia recíproca tanto en conocimientos como en lo práctico. Es por ello que nos animamos a todos los proyectos con capacidad para recibir a personas voluntarias a colaborar con esta nueva alianza que se ha creado.



Centro Madre Antonia


"Ha sido una experiencia de voluntariado internacional muy rica para nuestro proyecto y comunidad. Contar con jóvenes, dinámicas, creativa, alegres y generosas con la misión y sobre todo sensibles a esta realidad, es de suma importancia a la hora de hacer este tipo de experiencia, pues ayuda a estar atentas a las realidades que viven los jóvenes, sus inquietudes y deseos de apoyar en la construcción de una sociedad diferente, porque vibran con el dolor ajeno, ayudó también a ver cómo los jóvenes perciben la vida consagrada, por lo tanto para la comunidad fue un tiempo de reflexión y crecimiento. El proyecto se enriqueció con esta experiencia, fue un regalo valioso, porque las mujeres y adolescentes disfrutaron del conocimiento e intercambio en todas las actividades que con antelación María Victoria había preparado para este encuentro.

El grupo de mujeres, adolescentes y la familia oblata, agradecen a la fundación Serra Schönthal y a la universidad de Cádiz, por darnos esta hermosa oportunidad de contar con la experiencia de una profesional voluntaria dentro de la ejecución del proyecto que adelanta el Centro"



María Victoria, Voluntaria


"Tras haber vivido dicha experiencia, pienso que es una oportunidad que deberían disfrutar más personas, ya que, aunque seamos jóvenes que acabamos de finalizar nuestros estudios o estamos en ello, tenemos muchas herramientas como profesionales y podemos ofrecer nuestra ayuda y conocimientos en programas como este, además de mejorar como profesionales. Como trabajadora social el conocer diferentes realidades, culturas y la idiosincrasia de una comunidad es lo necesario para realizar una buena labor. Aunque ha sido mi primera toma de contacto con el colectivo de mujeres en situación de prostitución, esta experiencia de voluntariado me ha enseñado que a veces no se puede intervenir con un plan establecido, que hay que adaptarse a las personas y sus circunstancias"


De forma personal, debo decir que me he sentido como en casa junto a las hermanas. Todas las personas me han tratado como una más y han intentado que el periodo de tiempo que iba a compartir con ellas fuese lo más ameno posible. Es cierto que hay que ir con la mente abierta a conocer una nueva cultura, perder un poco los miedos de conocer, siempre con precaución, y tener capacidad de adaptación. Sin duda alguna voy a recordar esta experiencia toda la vida. Me quedo con la humanidad de las personas, siempre dispuestas a brindarte una sonrisa y hacerte sentir en casa”








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