Fronteras más duras y redes sociales sin límites agravan la violencia contra las mujeres migrantes
- Fundación Serra Schönthal
- hace 5 días
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25N | Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres y las Niñas
Mientras las fronteras físicas e institucionales se cierran, las fronteras digitales se diluyen. En un mundo marcado por una creciente desigualdad, guerras y crisis climáticas, su ciudadanía se mueve y los estados optan por endurecer sus políticas migratorias: deportaciones masivas en Estados Unidos, externalización de fronteras y restricciones a las vías legales de asilo en Europa, y una ola de xenofobia (y machismo) que recorre el planeta por las autopistas de la red digital.
Fronteras y estados cada vez más excluyentes
Durante 2024 y 2025 los desplazamientos forzados han crecido, igual que las políticas restrictivas de los países de destino. Esta situación ha reconfigurado las rutas migratorias, obligando a las personas a tomar caminos más peligrosos.
Las medidas de detención, expulsión y criminalización impulsadas por Estados Unidos no frenan la migración, sino que la desvían y expone a violencia y explotación. Esta presión ha impulsado nuevas dinámicas que han convertido a Colombia en un punto estratégico para las rutas hacia el sur del continente o hacia Europa. Paralelamente, en Europa, la externalización de fronteras y la drástica reducción de vías legales para solicitar asilo han consolidado un modelo que da prioridad absoluta al control migratorio y a la mal llamada “seguridad” frente a la protección y los derechos de las personas. En el continente africano, ha aumentado el número de mujeres y niñas que migran, exponiéndose a quedar atrapadas en territorios sin garantías de derechos (esos mismos que usa Europa para “contenerlas”). En Asia, miles de personas migrantes quedan en jaque debido a la explotación laboral y al refuerzo de políticas migratorias selectivas que limitan el acceso a oportunidades dignas.
El 63% de las mujeres migrantes en España es sobreviviente de violencia
Las mujeres y niñas migrantes experimentan una violencia estructural que las acompaña y se agrava en cada etapa de la experiencia migratoria. El estatus irregular, la segregación en el mercado laboral, el empobrecimiento, la dependencia de sus agresores, la dificultad para acceder a servicios básicos… Son vulnerabilidades que se refuerzan mutuamente y alimentan una bola de nieve de desprotección.
El impacto de esta realidad estructural queda patente en el informe MIGRADAS: Mujeres Migrantes ante la Violencia de Género, revela que el 63% de las mujeres migrantes ha sufrido algún tipo de violencia. Muchas son solicitantes de asilo, una figura de protección que con la entrada en vigor del nuevo Reglamento de Extranjería se convierte en un riesgo extra si se lo deniegan (el plazo que han estado esperando no computa para poder regularizarse), impidiéndoles el acceso a trabajo, vivienda y servicios básicos. Un solo ejemplo para ilustrarlo: más de la mitad de las mujeres migradas tiene dificultades para acceder o mantener una vivienda, tres veces más que las mujeres españolas.
Desde la Fundación Serra-Schönthal:
Denunciamos la falta de humanidad del Reglamento de Extranjería y la existencia de los Centros de Internamiento de personas Extranjeras (CIE).
Exigimos la regularización extraordinaria de personas migrantes, la eliminación de detenciones arbitrarias y la aplicación de la perspectiva de género y derechos humanos a todos los protocolos de atención para alcanzar la protección sin castigo.
El mundo digital suma otra capa de vulnerabilidad
Casi cinco mil millones de personas en todo el mundo utilizan redes sociales, el 60% de la población. Las Naciones Unidas, a nivel internacional, y el Ministerio del Interior español documentan que las redes de trata cada vez usan más las plataformas digitales para captar y engañar a sus víctimas, siendo la mayoría mujeres y niñas a quienes van a explotar sexualmente. Precisamente, la Fundación ha identificado que desde 2019 se ha duplicado el número de mujeres colombianas que han llegado a España y por eso ha puesto en marcha un mecanismo de contraste para profundizar en el fenómeno, corroborando los vínculos con las redes de trata.
Muchas mujeres y niñas migrantes están solas o con una red de personas de confianza muy limitada cuando llegan a un nuevo país. Por eso, el mundo online se convierte en una herramienta para comunicarse con sus seres queridos en origen o encontrar una comunidad afín. Sin embargo, en caso de sufrir violencia digital, las mujeres migrantes tienen aún más difícil tramitar una denuncia que ya es complicada para las nacionales. El desconocimiento del idioma, de la legislación local, las barreras institucionales y el miedo a que las deporten si están en situación irregular, las paraliza.

El 67% de las mujeres y niñas que han sufrido violencia digital denuncian tácticas de denigración y difamación, y los ataques online por origen étnico o estatus migratorio profundizan todavía más el daño. Por eso, este año, desde la Fundación Serra-Schönthal, nos sumamos a la campaña #NoHayExcusa contra la violencia digital impulsada por ONU Mujeres.
Las mujeres y niñas migrantes son sujetas de derechos cuyo bienestar debería ser una prioridad política y social. Pero la violencia que sufren no desaparecerá mientras se mantengan leyes que las condenan a la irregularidad, sistemas de protección que no las protegen debidamente y entornos digitales donde el abuso se normaliza. Invitamos a todas las personas, instituciones y medios a construir un mundo al revés.