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2025 duplica en un año los casos de violencia sexual en conflictos armados

Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos


Este “Día Internacional” no debería existir, pero en 2025 las Naciones Unidas verificaron casi 9.800 casos de violencia sexual relacionada con conflictos armados en el mundo. El doble que el año anterior. En un mundo que lleva décadas firmando tratados, aprobando resoluciones y creando mecanismos de protección, la violencia sexual en los conflictos avanza. Y una parte de esa violencia, (la trata con fines de explotación sexual) es la más invisible, la menos documentada, la que más fácilmente se confunde con otras realidades y, por tanto, la que más impunidad genera. 


9.800 casos que son solo la punta del iceberg

La violencia sexual es daño explícito contra personas (especialmente mujeres y niñas) con nombres y apellidos, no un concepto.


El Informe Anual del Secretario General de la ONU sobre Violencia Sexual en los Conflictos (2025) recorre 21 territorios. Entre ellos Sudán, República Democrática del Congo (RDC), Ucrania, Gaza y los Territorios Palestinos Ocupados, Haití, Somalia, Sudán del Sur, Myanmar, Mali, Burkina Faso, República Centroafricana, Etiopía, Iraq, Libia, Nigeria, Siria, Colombia y Venezuela. Lugares donde la violencia sexual se usa como herramienta de dominación no solamente individual o de género, sino territorial. Lugares donde investigar es extraordinariamente difícil. Por eso, La Representante Especial de la ONU sobre Violencia Sexual en los Conflictos, Pramila Patten, señaló en una reciente entrevista para el medio El Orden Mundial, que las cifras son solo la punta del iceberg.


Ruby Marcela Martínez, abogada voluntaria del proyecto de las Hermanas Oblatas en Ibagué (Colombia), lleva años acompañando jurídicamente a mujeres afectadas por la violencia del conflicto armado colombiano. “Después de más de 50 años, hay evidencia de que la violencia (ejecutada por guerrillas, paramilitarismo, narcotráfico y disputas por el control de recursos naturales y tierras) está directamente relacionada con la explotación y el abuso sexual. Son fenómenos inherentes a ella, especialmente contra mujeres y niñas jóvenes”.

[En Colombia] Después de más de 50 años, hay evidencia de que la violencia (ejecutada por guerrillas, paramilitarismo, narcotráfico y disputas por el control de recursos naturales y tierras) está directamente relacionada con la explotación y el abuso sexual. Son fenómenos inherentes a ella, especialmente contra mujeres y niñas jóvenes”.

¿Cómo se documenta la violencia sexual en los conflictos?

Con empeño es la respuesta corta. Por un lado, las Naciones Unidas tienen equipos especializados en lugares en conflicto que recopilan, verifican y elaboran informes para el Secretario General y el Consejo de Seguridad. Pero, como señala el propio informe de 2025, estos equipos están en 9 de los 21 territorios documentados. Y podrían ser menos en el futuro cercano. Según Patten, la retirada de financiación estadounidense a organismos internacionales ha supuesto un recorte de 1,75 millones de dólares anuales a su oficina.


Organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF) completan esta labor. Su informe de marzo de 2026 sobre sobrevivientes de violencia sexual en Darfur (Sudán) documenta la atención a 3.396 supervivientes entre enero de 2024 y noviembre de 2025. El 97% de las supervivientes atendidas son mujeres y niñas. Más del 90% de las agresiones ocurrieron mientras las víctimas huían por las carreteras. 


Sin embargo, la mayoría de los casos nunca llegan a ningún registro. El estigma social, la ausencia de servicios en zonas remotas, los ataques directos a instalaciones sanitarias y el miedo a las represalias son barreras que impiden que la mayoría de las supervivientes busquen ayuda.


Imagen creada con Inteligencia Artificial. Al fondo, un calendario donde aparece el mes de junio con un símbolo de infinito al lado. El día 19 está borrado. En primer plano, el logotipo de la Fundación Serra Schönthal y un texto: "Este día NO debería existir. Día Internacional para la Eliminación de la Violencia en los Conflictos".
Imagen creada con Inteligencia Artificial

Las normas existen pero la realidad las ignora. ¿Qué resoluciones internacionales prohíben la violencia sexual en la guerra?

Resolución 1325 (año 2000). Resolución 1820 (2008). Resolución 1888 (2009). Resolución 1960 (2010). Más de veinte años reconociendo la violencia sexual como crimen de guerra, crimen de lesa humanidad y, en ciertos contextos, como acto de genocidio. Más de veinte años con la impunidad como norma generalizada. “Los perpetradores saben que las víctimas no denunciarán los hechos y que ellos saldrán impunes", confirma Patten, porque la violencia sexual, en sus palabras, "es un arma de guerra barata y eficaz. No cuesta nada".

 “Los perpetradores saben que las víctimas no denunciarán los hechos y que ellos saldrán impunes [...] La violencia sexual es un arma de guerra barata y eficaz"

Las normas internacionales dan nombre a los crímenes, pero para que sus mecanismos de protección y reparación funcionen hace falta voluntad política, financiación sostenida y presencia real sobre el terreno. 


En el caso de Colombia, Martínez expresa que hay algún avance… aunque a paso de tortuga. Después de los acuerdos de paz de 2016 se creó la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que abrió una vía para juzgar crímenes sexuales cometidos durante el conflicto. El Informe del Secretario General de la ONU  recoge que la JEP dictó tres condenas históricas en 2025. Aunque las supervivientes colombianas cuentan hoy con más vías de acceso a la justicia que en cualquier momento anterior, la abogada señala que son indispensables “mejoras administrativas porque entre la denuncia y la reparación puede pasar demasiado tiempo”. 


Para saber más: 


  • En esta publicación recorremos los fallos de los tribunales internacionales hasta el histórico caso Sepur Zarco en Guatemala. 



¿Por qué los medios confunden trata y tráfico de personas?

La investigadora Sara Parra Ferreras, en su estudio sobre la cobertura mediática del conflicto en Ucrania ("Comunicación y trata de personas en contextos de guerra: caso de estudio del conflicto en Ucrania"), detectó que la mayoría de los medios en español utilizaron de forma indistinta y errónea los términos "trata" y "tráfico" de personas. Esta confusión dificulta identificar a las víctimas, distorsiona las políticas públicas y contribuye a la impunidad. Confundir trata con tráfico consigue identificar a víctimas de trata como migrantes irregulares, no como víctimas de un delito.



Tráfico de personas (o tráfico ilícito de migrantes) implica trasladar personas internacional e irregularmente a cambio de dinero. Es un delito contra el Estado y lo que protege es un “orden” fronterizo.

Trata de personas Es un delito contra la persona. No hace falta cruzar ninguna frontera porque puede ocurrir dentro del mismo país o incluso dentro de la misma ciudad. Tiene que haber engaños, coacción, abuso de una situación de vulnerabilidad o uso de la fuerza. Tiene que haber un proceso de captación, traslado, acogida y recepción y un fin de explotación (sexual, laboral, mendicidad, extracción de órganos, etc.). 


Desde la entidad colombiana especializada, Espacios de Mujer, indican que una lectura integral de las violencias “permite entender cómo los conflictos armados, el desplazamiento, el empobrecimiento, la exclusión territorial, la discriminación y la situación migratoria aumentan la exposición a la captación, el sometimiento y la explotación”. “Si las instituciones no identifican adecuadamente la trata o la violencia sexual organizada, no se activan las rutas de protección ni las garantías asociadas al delito” añaden.


Para saber más: 


  • En este artículo explicamos el Principio de no penalización, que protege a las víctimas de trata de personas de ser castigadas por delitos cometidos bajo explotación.

  • En este artículo analizamos cómo los sistemas de justicia deben modificar sus enfoques para proteger a las víctimas de trata con fines de explotación sexual sin depender exclusivamente de sus testimonios.



La trata en contextos de conflicto armado es un crimen que no se nombra

En los conflictos armados, la trata con fines de explotación sexual es una herramienta deliberada al servicio de objetivos estratégicos concretos: financiar la economía política de la guerra, controlar territorios con recursos minerales, dominar a las poblaciones locales y reclutar combatientes, señala la Representante Especial de las Naciones Unidas. 


Sin embargo, la cobertura mediática apenas nombra la trata como tal. Se habla de violencia sexual, de agresiones, de violaciones. Pero la dimensión estructural que la caracteriza (la captación, el traslado y la explotación organizada) aparece poco o nada. ¿Y qué sucede? Que lo que no se nombra no existe, no se persigue y queda impune. 


Este 19 de junio, el día que no debería existir, lo nombramos. 


Es imperativo seguir acompañando a las sobrevivientes de violencia sexual en los conflictos armados y exigiendo memoria, reparación y garantías para que deje de suceder.


 
 
 

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