Crónica de la V Conferencia Ministerial sobre Política Exterior Feminista
- Fundación Serra Schönthal

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Crónica detallada de la V Conferencia Ministerial sobre Política Exterior Feminista (Madrid, 1 y 2 de junio de 2026). Analizamos las tensiones entre la diplomacia de alto nivel y las demandas de los movimientos de base, abordando la infrafinanciación, la economía de los cuidados y la burocracia institucional. Además, compartimos los aprendizajes que nos llevamos directamente al corazón de la Fundación Serra-Schönthal.
En esta crónica empezamos por el final, cuando Macarena Sáez, directora ejecutiva de la División de Derechos de Mujeres de Human Rights Watch, empezó la clausura del Foro reconociendo a las personas que habían limpiado la sala esa mañana, que habían preparado el café, que habían interpretado los discursos desde las cabinas. Otra voz extendió el agradecimiento a quienes se habían quedado en casa cuidando para que otras pudieran estar ahí. Luego, un aplauso atronador.
Eso también fue la V Conferencia Ministerial sobre Política Exterior Feminista (PEF), celebrada en Madrid los días 2 y 3 de junio de 2026. Una cumbre de alto nivel con delegaciones de docenas de países. Pero también un espacio donde el vocabulario de la diplomacia cedió terreno a palabras como ternura, afecto político y comadre.
Beatriz García de la Torre, coordinadora de la Fundación Serra-Schönthal, participó tanto en el Foro de la Sociedad Civil (1 de junio) como en el Diálogo Parlamentario Internacional (2 de junio). El objetivo era trasladar los debates del Foro a la Conferencia Ministerial “para que así podamos llevar allí las voces de la sociedad civil”, contextualizó Cecilia García, de Equal Measures 2030.

¿Qué es la policrisis global y cómo afecta a los derechos humanos de las mujeres?
Las ponentes retrataron un mundo en “policrisis”: erosión del multilateralismo, avance de los autoritarismos, recortes en la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) y auge de una “internacional fascista” que se coordina para atacar los derechos humanos, la igualdad de género y los sistemas de rendición de cuentas. Y así se evidencia:
En 2024, Kenia pagó 130 millones de dólares más en intereses de deuda de los que recibió en AOD.
Tres organizaciones antiderechos reciben en conjunto 532 millones de dólares de financiación duplicando el presupuesto total de 100 organizaciones feministas en 128 países (que sumaron 266 millones).
Menos del 1% de la AOD llega a organizaciones feministas.
El resultado es un sistema que financia la desigualdad mientras habla de igualdad. En ese sistema hay una ausencia estructural que lo atraviesa todo: "la mayoría de las personas que sufren estos impactos de esta violencia estructural patriarcal neocolonial y extractivista no pueden estar hoy aquí", denunció Anrita Capur, de la Liga Internacional de Mujeres para Paz y Libertad (WILPF) dejando una pregunta en el aire: ¿está la Política Exterior Feminista verdaderamente preparada para confrontar las estructuras de poder que dice querer transformar?
Consensos y debates de fondo durante el Foro
El feminismo es la base del desarrollo sostenible, la igualdad y la paz. Esta posición a veces se dice pero pocas veces se traslada a acciones concretas.
La financiación feminista es una cuestión de justicia reparadora. Los recursos que fluyen hacia el Sur Global a través de la cooperación internacional están históricamente contaminados por lógicas extractivistas y coloniales. Paola Salman Dager, de Collective Action y Women Deliver: "Tenemos que abandonar el colonialismo, el extractivismo y la condescendencia de los donantes". Exigir rendición de cuentas a organizaciones de base en formatos diseñados en el Norte Global, con presupuestos irrisorios y plazos imposibles, reproduce la misma estructura que se dice combatir.
La economía de los cuidados debe dejar de ser invisible en la arquitectura política internacional. Reconocer los cuidados no como un sector subordinado sino como infraestructura esencial es una condición sine qua non de cualquier PEF transformadora.
La solidaridad feminista no puede ser selectiva ni jerárquica. Salman Dager señaló una incompatibilidad: "No puede haber una política exterior feminista si se apoya las políticas de un país que está llevando a cabo un genocidio y una depuración étnica". Algunas mujeres son consideradas merecedoras de solidaridad mientras otras que viven en crisis prolongadas o bajo regímenes represivos son consideradas únicamente víctimas, cuando no olvidadas.
Mientras las grandes instituciones del Norte Global continúen diseñando los marcos interpretativos con los que se leen las realidades del Sur, la PEF corre el riesgo de ser una política sobre las mujeres más que una política con ellas. "No ha cambiado quién produce principalmente el conocimiento; la cuestión es quién formula las preguntas y cómo se formulan", señaló Lina Abou Habib, del Instituto Asfari.
Grabación completa de las ponencias del Foro. Por si te lo perdiste o quieres volver a escucharlas.
La brecha institucional: ¿Por qué las ONGs internacionales desplazan a los movimientos de base?
¿Quiénes estábamos en la sala? La mayoría de las organizaciones presentes eran ONGs internacionales o nacionales con estructuras consolidadas, capacidad de gestión de proyectos y acceso a financiación suficiente para costear la presencia de representantes en Madrid. Los movimientos feministas de base (esos que trabajan sin burocracia institucional, con presupuestos de menos de 130.000 euros anuales o sin financiación externa) tuvieron una presencia mucho más limitada.
"Nuestra participación se está reduciendo a sentarnos en espacios como foros de sociedad civil y no donde se toman las decisiones", reclamó Paola Yáñez Ino Fuentes, de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora. Mientras las mujeres de los movimientos de base son quienes mejor conocen la realidad que todos los documentos estratégicos describen… Ellas son quienes no pueden viajar, apenas entran en los criterios de elegibilidad de las convocatorias de financiación, ni tienen estructura para presentar los sesudos o complejos informes que se les piden. Por poner un ejemplo: los movimientos sociales de base en países asiáticos reciben menos financiación que las grandes ONGs que hablan en su nombre.
Las mujeres de los movimientos de base no están en los puestos de toma de decisión ni en los espacios donde se decide qué significa el feminismo y cómo se financia.
¿Cómo afecta el agotamiento físico y emocional a las activistas y movimientos feministas?
"Estamos tan agotadas que no tenemos ni tiempo de hacer el amor, ni de salir a luchar, ni de preparar una comida con calma... porque todo es una prisa, un corre y corre", compartió Antonia Ávalos, de la Asociación de Mujeres Supervivientes. El cansancio del movimiento emergió como lo hace el dolor de estómago que se va gestando en silencio en las entrañas hasta que sale a bocajarro.
La financiación de los cuidados al interior del propio movimiento feminista (a través de condiciones laborales, la salud mental, el relevo generacional) es tan urgente como la financiación de los programas. De eso ya hablamos en nuestro artículo: ¿Somos realmente organizaciones feministas?
Cómo saltar del compromiso a la práctica. Un ¿diálogo? parlamentario sin conclusiones

El Diálogo Parlamentario del 2 de junio reunió a representantes del Congreso de los Diputados, del Parlamento Europeo, de organismos internacionales y de la sociedad civil.
Hubo consenso en que el orden internacional basado en normas se está erosionando, el multilateralismo se debilita y hay retrocesos en igualdad de género y en derechos humanos (especialmente en los derechos sexuales y reproductivos) que afectan principalmente a mujeres y niñas.
Durante el evento, Diane Keita, directora ejecutiva del UNFPA, señaló que el papel de las personas parlamentarias en la defensa de la democracia nunca ha sido tan importante. En esa línea, Susana Gros, presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso, afirmó que cuando se defiende la igualdad, se defiende la democracia.
Sin embargo, estos diagnósticos no son novedosos. Novedoso sería empezar el tratamiento. Pero el feminismo de los gobiernos que firman declaraciones se evalúa en los presupuestos, en las decisiones de exportación de armas, en los tratados comerciales, en quiénes están sentadas en las mesas de negociación cuando nadie está tomando notas… recetas que están tardando en aplicarse.
Cinco aprendizajes clave de la cumbre PEF para la Fundación Serra-Schönthal
Para la Fundación Serra-Schönthal, participar en estos espacios es también una responsabilidad. No solo para recoger lo que se dice, sino para llevar de vuelta a los proyectos las preguntas que allí se formulan, y para contribuir desde nuestra experiencia concreta al análisis de fenómenos que ninguna organización puede comprender sola.
Sobre la interseccionalidad. El Foro hizo un llamado a evitar "feminismos hegemónicos". Esto respalda nuestro enfoque, que utiliza la interseccionalidad para alejarse de posiciones polarizadas, centrarse en las experiencias plurales de las mujeres y priorizar la dignidad de cada mujer por encima de construcciones ideológicas.
Sobre el acceso y la representación. ¿Quiénes son las mujeres que acompañamos en los proyectos Oblatas? ¿Tienen voz en cómo definimos los problemas y las soluciones? ¿Quién produce el conocimiento sobre la realidad de las mujeres en situación de prostitución y trata en nuestros proyectos? ¿Lo producen ellas, o lo producimos nosotras sobre ellas?
Sobre la financiación y sus condiciones. Los formatos de rendición de cuentas que exigen la mayoría de los financiadores externos consumen una cantidad desproporcionada del tiempo de los equipos. Algunos, incluso declinan fondos por miedo a no poder hacer la rendición de cuentas que se les pide. Desde la Fundación, ponemos todo de nuestra parte para ser flexibles al tiempo que fortalecemos las capacidades; pero reclamamos mecanismos de financiación flexibles, plurianuales y adaptados a la realidad de las organizaciones que a menudo surfean la incertidumbre.
Sobre las alianzas. El trabajo feminista no puede hacerse en silos. La conexión entre trata, prostitución y los fenómenos de la deuda, la migración forzada, la crisis climática y el auge del autoritarismo es la realidad cotidiana de las mujeres que acompañamos. Nuestros marcos de análisis y nuestras alianzas deben ser capaces de sostener esa complejidad.
Sobre el cuidado interno. El agotamiento sin tiempo para la vida no es ajena a los equipos. La sostenibilidad del acompañamiento depende también de condiciones laborales dignas, del reconocimiento del impacto emocional del trabajo y de espacios para el procesamiento colectivo.



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