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¿Somos realmente organizaciones feministas? Una encuesta para mirarse al espejo

Si no tienes mucho tiempo para leer... [TL;DR]


El Grupo de Feminismos de REDES ONG revela, tras una encuesta a 17 entidades, una brecha entre el discurso externo de igualdad y las estructuras internas. A pesar de que el 79% del personal técnico son mujeres, los puestos directivos siguen masculinizados y la falta de Planes de Igualdad (64%) perpetúa la carga de cuidados en las mujeres. El artículo propone transitar hacia una "ética de los cuidados" mediante ejemplos reales de liderazgo compartido y corresponsabilidad proporcionados por la consultora Soraya González Guerrero.


Imagina que trabajas en una ONG que lleva años defendiendo los derechos de las mujeres en el mundo. Organizas actos el 8 de marzo, conmemoras el 25N, usas lenguaje inclusivo en tus comunicaciones. Te sientes, con razón, parte del cambio. Sin embargo, cuando te preguntan si en el día a día, la organización practica el feminismo… igual dudas cómo responder. A veces el espejo devuelve un reflejo inesperado. Eso también nos sucede a las entidades sociales, que proyectamos un discurso de igualdad cada vez más perfeccionado, mientras nuestras estructuras y métodos internos replican una inercia de desigualdad hacia las mujeres. 


¿Es posible gestionar una ONGD de forma coherente con la ética de los cuidados? Esa es la pregunta que el Grupo de Feminismos de la red de REDES ONG se atrevió a hacer en 2024. Las respuestas, recogidas en una encuesta en la que participaron 17 entidades de la red, se presentaron el viernes 13 de marzo en la jornada "Transformar desde arriba: Enfoques feministas para equipos directivos", celebrada en la sede de Pueblos Hermanos. Una oportunidad para escudriñar nuestro reflejo con autocrítica.


Beatriz García de la Torre (Fundación Serra-Schönthal) y Ana Fernández (SED ONG) presentan los resultados de la encuesta interna mientras la audiencia sigue atentamente la exposición en un salón decorado con carteles.
Beatriz García de la Torre (Fundación Serra-Schönthal) y Ana Fernández (SED ONG) presentan los resultados de la encuesta interna mientras la audiencia sigue atentamente la exposición en un salón decorado con carteles.

La paradoja del 77%: “Ni un paso atrás”, pero sin Plan (de Igualdad)


Beatriz García de la Torre (Fundación Serra-Schönthal) y Ana Fernández (SED ONG), compartieron un hallazgo revelador: Mientras el 77% de las entidades celebra días conmemorativos como el 8M, otro 77% desconoce la Política de Género de la propia REDES. Esta desconexión se traduce en que el 64% de las organizaciones carece de un Plan de Igualdad.


Lo más probable es que quien abra la puerta de una entidad social y gestione sus proyectos sea una mujer (ocupan el 79,4% de los puestos técnicos); pero al entrar a la sala de dirección, habrá casi tantos hombres como mujeres (52,2% son mujeres). Las estructuras importan y condicionan el ejercicio del poder. 


De hecho, el 64% de las entidades afirman tener un estilo de liderazgo colaborativo y horizontal, con mecanismos participativos de toma de decisión. Pero cuando surge un conflicto real, el 65% reconoce que la decisión final la toma la dirección según su propio criterio. La horizontalidad parece funcionar… cuando todo va bien. 



¿Qué es el "iceberg de los cuidados" en las organizaciones?


Con los datos sobre la mesa, la intervención de Soraya González Guerrero, consultora de género en Pandora Mirabilia, permitió profundizar en algunos conceptos y conocer casos concretos que promueven la corresponsabilidad y mejoran el clima laboral.

Cocinar, limpiar, acompañar a una persona enferma, llevar a infancia y mayores al médico, sostener emocionalmente a quienes te rodean. Trabajos invisibles, no remunerados, y distribuidos de forma desigual. Si se contabilizase el trabajo de cuidados no remunerado en España con el salario mínimo, equivaldría al 14,9% del PIB (OIT, 2018). 


González lo llama el “iceberg de los cuidados”. Tiempo de vida que las mujeres "regalan" para que el sistema no colapse. El 84,4% de las excedencias las piden mujeres. Excedencias o “flexibilidad” laboral para cuidar, organizar, sostener. La propia encuesta de REDES corrobora esta tesis: El 96% de las mujeres tiene flexibilidad laboral, frente a un 52% de los hombres.


González quiso traer a pensadoras feministas como Marcela Lagarde, Almudena Hernando y Magdalena León para reflexionar en torno al poder. La ponente enfatizó que el poder puede ser dominación, pero también agencia (“poder desde dentro”), capacidad (“poder para”) y cooperación (“poder con”). ¿Pero cómo se traduce esto en la práctica? González sugiere fortalecer la capacidad de disentir sin castigar, reconocer la sabiduría y experiencia de nuestras compañeras, transferir conocimientos entre los equipos y erradicar la cultura del sacrificio. 



Ejemplos de liderazgo feminista en entidades sociales


  • Cooperativa Tangente: Los puestos de coordinación son rotativos y compartidos; cuentan con “madrinas” para acoger a las nuevas incorporaciones del equipo; realizan talleres de formación interna para tomar conciencia sobre los rangos invisibles que existen. 

  • IKEA: Se prioriza la promoción de hombres que hayan ejercido activamente sus permisos de cuidados, para incentivar la corresponsabilidad.

  • Pandora Mirabilia: Hacen una "ronda de sentires" en las reuniones para detectar malestares y evalúan tanto el trabajo pagado como el no pagado.

  • UGT: Hace planes de trabajo personalizados para quienes reducen jornada, analizando qué tareas son esenciales y cuáles deben ser automatizadas o delegadas para evitar la sobrecarga.

  • Experiencia Zapatista: Se citaron cinco claves de su modelo de participación femenina, como convertir la participación de las mujeres en una tarea colectiva, permitir que cualquier persona (no solo "la mejor") pueda ostentar un cargo y tratar los cuidados como una responsabilidad compartida.

  • Ecologistas en Acción: Usan una herramienta para identificar y corregir discriminaciones, la herramienta Patriarcalitest para detectar discriminaciones de género.



Nadie es autosuficiente. La jornada nos recordó que nuestras organizaciones son ecosistemas donde el bienestar de una persona afecta a la red entera.


No podemos transformar el mundo si nuestras estructuras internas siguen reproduciendo la tiranía de la falta de cuidados o estructuras jerárquicas, que se ceban particularmente con las mujeres. ¿Qué pequeña parcela de poder o privilegio estamos dispuestas a ceder para que la organización gane en humanidad?


 
 
 

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